Somos un ecosistema vivo de personas y alianzas que, desde hace 6 años, creemos que otro modo de existir es posible.
Nuestro propósito es contribuir a una interexistencia más presente, plena y amorosa, donde cada persona pueda florecer y aportar desde su esencia.
Nos guían 4 pilares:

El amor como decisión
El amor es cuidar, comprendiendo que existimos porque el otro y lo otro existe. Es ser compasivos, cultivando la empatía y el respeto por la libertad. La fuerza del amor es la brújula de la vida.

La creatividad al servicio de las personas
La creatividad es conectar ideas y experiencias para crear nuevas posibilidades. Nos invita al disfrute, al asombro, a sentir el presente con intensidad y fuerza viva. A través de la creatividad transformamos nuestras ideas y sueños en realidades que sirven al bienestar de las personas y de la comunidad.

La gratitud para ritualizar la vida
La gratitud es un intercambio de energía, en el que a veces recibimos y otras veces damos. Es la capacidad de ver la grandeza en todo los que nos rodea y atesorar lo que somos, vemos y tenemos. Es ritualizar cada momento al detenernos, respirar, contemplar y abrazar la vida con intención.

La conversación que enaltece
La conversación es compartir nuestra visión interna con la de otros, y es un puente que sirve para enriquecernos. Expresar lo que llevamos dentro nos permite sanar, aclarar y ordenar lo que pensamos, decimos, sentimos y hacemos.
Nuestro origen
En 2017 algo ya no nos hacía sentido: seguir participando en espacios donde el hacer estaba desconectado del ser.
En medio de esa inquietud, un almuerzo en diciembre se convirtió en punto de quiebre. Nombramos lo que era evidente para nosotras: queríamos poner nuestra energía en procesos que realmente fortalecieran a las personas desde adentro, no solo en lo que hacen, sino en cómo se relacionan consigo mismas, con otros y con el mundo.
El 2018 fue un año de exploración y construcción. Sin tener todas las respuestas, pero con mucha convicción, comenzamos a reunirnos cada semana a estudiar, conversar y diseñar una propuesta para estudiantes de instituciones educativas. Integramos prácticas que habían transformado nuestra propia vida —el yoga, la atención plena, la respiración, el juego, el arte y la comunicación— como caminos para desarrollar capacidades humanas esenciales.
No partimos de una teoría solamente, sino de la experiencia: de reconocer cómo estas herramientas nos habían permitido habitar los retos con más consciencia, calma y sentido.
Ese mismo año, compartimos la propuesta al programa Inspiración Comfama. Esa oportunidad no solo validó lo que veníamos construyendo, sino que nos impulsó a organizarnos, aprender y darle forma a lo que es Conexpresión.
Hoy, Conexpresión es la materialización de esas reflexiones y motivaciones: una apuesta por transformar la manera en que las personas se relacionan y construyen en colectivo, partiendo siempre del ser.